09-10-2012  |  10:58

El Contrainterrogatorio

Por Prof. Eduardo M. Jauchen

Al sistema acusatorio puro le interesa que la prueba que se incorpore al juicio oral tenga aptitud acreditante, eficacia y confiabilidad para la verificación del hecho; en otros términos, que la información sea de calidad. Esta se obtiene mediante el mecanismo adversarial de la plena y amplia posibilidad de controvertir cada medio de prueba por todas las partes intervinientes.

Si las declaraciones de testigos y peritos fueran solo válidas con el unilateral relato de sus versiones, esta información no reuniría las naturales aptitudes de calidad en razón de que, como tales, solo serían la libre exposición de personas que bien pueden haber omitido, mentido, tergiversado, exagerado, olvidado o distorsionado lo que han percibido, aun de buena fe en el mejor de los supuestos. Por lo tanto, resulta necesario que ese relato sea revisado, reexaminado, controvertido, a fin de que de este modo pase por el filtro del control de calidad. Y nadie mejor que la parte a quien esa información perjudica será quien tenga mayor interés en realizar esta tarea, desde que por este medio tiene la posibilidad de demostrar que esa información carece de credibilidad, confiabilidad, o veracidad y en consecuencia de aptitud acreditante, demostrando de este modo que esa prueba que parecía perjudicarle carece de eficacia para hacerlo, y para ello realizará todo el esfuerzo a su alcance.

Dispone los digestos procesales penales más avanzados que los interrogatorios sean realizados en primer lugar por la parte que hubiere ofrecido la prueba y luego por las restantes. (cf art. 325 Código Procesal Penal de Santa fe y art. 325 Código Procesal Penal de Chubut)

Así, el contraexamen o contrainterrogatorio es el que practica la o las partes diferentes a la que ha ofrecido la declaración del testigo, acusado, perito o intérprete y ha previamente practicado el interrogatorio directo sobre el mismo. O sea, el interrogatorio efectuado al del testigo, acusado, perito o intérprete que ya ha sido interrogado por primera vez por la parte que lo ha presentado. Adviértase que, a diferencia de lo que sostienen algunos autores, no es en realidad el contraexamen que practica la parte contraria a la que ha efectuado el interrogatorio directo, esto importa un error conceptual que limita el concepto y alcance del instituto, desde que, es contrainterrogatorio y le son aplicables sus normas, no solo aquel que se realiza a un declarante que ha sido previamente interrogado por una parte contraria, sino también el que lo ha sido por un litisconsorte en el supuesto de pluralidad de acusadores, de acusados o de ambos. Por ello, atinadamente las Reglas de Evidencia de los Estados Unidos de Puerto Rico, disponen que contrainterrogatorio es el “primer examen de una persona testigo por una parte diferente a la que efectuó el interrogatorio directo”. (cf. RIPR, regla 607 B 2).

Así como el testigo habrá de ser generalmente “amigable” por empatía con la parte que lo ha ofrecido, por las razones que hemos señalado más arriba; será incompatible con respecto a la parte contraria de la que lo ha ofrecido, pues ésta, a la inversa procurará al contrainterrogarlo demostrar por todos los medios a su alcance, que su persona y su declaración no son creíbles, en consecuencia será un testigo hostil al momento de ser contraexaminado. Por esta razón en el contrainterrogatorio siempre pueden utilizarse las preguntas sugestivas, a fin de que a través este medio el abogado pueda confrontarlo con sus propios dichos o bien con la otra versión, neutralizando su falta de predisposición o reticencia a colaborar con las respuestas. Las preguntas sugestivas están universalmente permitidas en el contrainterrogatorio en todos los sistemas y legislaciones de sistemas acusatorios adversariales, por ser precisamente, consustanciales al mismo. Ocioso sería citar legislaciones y doctrina, todas son uniformes en esto, incluso en todos los nuevos digestos procesales penales que han adoptado el sistema en Latinoamérica.

En Argentina así los prevén los códigos mas avanzados, de los que se extrae claramente a contrario sensu al disponerse que la preguntas sugestivas solo están prohibidas en el interrogatorio directo, o sea cuando lo realiza la parte que ha ofrecido la declaración ( cf. art. 325 Código Procesal Penal Chubut).

El Código Procesal Penal de Santa fe que adoptó este método de juzgamiento lo permite también como lógica coherencia con su estructura, lo que se advierte claramente ya que el texto del digesto en modo alguno la prohíbe, con lo que conforme al principio de que lo que no está expresamente prohibido está permitido. La conclusión no puede ser otra si además ello es indispensable e inherente al sistema adversarial concebido.

BIBLIOGRAFÍA

JAUCHEN, Eduardo, Tratado de Derecho Procesal Penal, T. III, Capitulo 15, Editorial Rubinzal, 2012.

Acerca del Autor

Prof. Eduardo M. Jauchen

Profesor Titular (por concurso) de Derecho Procesal Penal de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL.

Ha ocupado los cargos de:
  • Presidente del Instituto de Derecho Penal del Colegio de Abogados de Santa fe;
  • Profesor Adjunto de Derecho Procesal Penal de la Facultad de Derecho de la UCSF;
  • Conjuez del Juzgado Federal de Santa Fe;
  • Jurado del Consejo de la Magistratura de la Nación para la Selección de Magistrados.
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